Con apenas 10 años y siete meses de entrenamiento, la deportista de Turbo conquistó la medalla de oro en la prueba olímpica de los 32 kilogramos durante la final departamental de los Juegos Deportivos Escolares 2026, disputada en Carepa. Su historia es un ejemplo de perseverancia para los niños de Urabá.
María Salomé Ávila Cuesta llegó llorando a la plataforma porque pensaba que no podía levantar la barra. Sin embargo, la niña de 10 años superó sus temores, cumplió su objetivo y se quedó con la medalla de oro en la prueba olímpica de la división de 32 kilogramos, durante la final departamental de los Juegos Deportivos Escolares 2026, “Sueños de Ganadores”.
La competencia se realizó el viernes 23 de octubre en el coliseo de levantamiento de pesas de Carepa, uno de los escenarios que acogen las finales escolares de Antioquia. Allí, la representante de Turbo demostró que, además de la preparación física, la confianza y la perseverancia también forman parte del camino deportivo.
“Al principio yo fui llorando porque pensaba que no podía”, recordó María Salomé al hablar de los momentos previos a su participación. Pero, una vez frente a la barra, decidió intentarlo y consiguió levantarla.
La historia de María Salomé con la halterofilia comenzó apenas siete meses antes de la competencia, cuando una tía le preguntó si quería practicar este deporte. Ella aceptó y empezó un proceso que pronto le enseñaría a enfrentar sus propios límites.
Sus primeros entrenamientos no fueron fáciles. Recordó que al comienzo no podía levantar 15 kilogramos, pero insistió hasta conseguirlo.
“No podía levantar 15 kilos, pero yo dije sí puedo, sí puedo, y ahí sí los levanté”, contó.
Esa experiencia se convirtió en una de sus principales enseñanzas: no darse por vencida antes de intentarlo. Una convicción que llevó consigo hasta la plataforma de Carepa y que terminó acompañando su primera gran celebración deportiva.
Una estudiante de Turbo que combina las matemáticas con las pesas
Fuera del escenario deportivo, María Salomé cursa quinto grado en la Institución Educativa Sagrado Corazón de Turbo. Su asignatura favorita es matemáticas, especialmente por las operaciones de suma, resta, multiplicación y división.
La niña encuentra una conexión entre lo que aprende en el aula y su entrenamiento, pues levantar pesas también requiere hacer cálculos y conocer cuánto peso debe levantar.
En su familia, la halterofilia no era una práctica habitual. Su padre, Edward Ávila Julio, no practicaba deporte, mientras que su madre, Daisy Cuesta Vélez, disfruta bailar y la acompaña con su apoyo en las competencias. María Salomé también comparte el gusto por el baile, aunque ahora ha encontrado en las pesas una disciplina en la que quiere seguir creciendo.
Los números que le dieron el oro
La actuación de la representante de Turbo quedó reflejada en los resultados de la prueba olímpica femenina de los 32 kilogramos.
María Salomé obtuvo 15 puntos de levantamiento y 12 puntos de calificación técnica, para un total de 27 puntos olímpicos, resultado que le permitió ocupar el primer lugar y conquistar la medalla de oro.
El segundo puesto fue para Elif Sandrith Estrada Cifuentes, de Zaragoza, con 23,3 puntos; el bronce lo consiguió Emily María Mendoza, de Apartadó, con 21,8 puntos. Mariángel Lotero Martínez, de Mutatá, finalizó en la cuarta posición con 21,5 puntos.
La competencia reunió así a deportistas de distintos municipios antioqueños y dejó a Turbo en lo más alto del podio de esta división.
Quiere ser empresaria y la mejor pesista de Turbo
Cuando le preguntaron por sus sueños, María Salomé habló de dos metas: convertirse en empresaria y llegar a ser la mejor levantadora de pesas de Turbo.
A sus 10 años, la medalla conseguida en Carepa representa un logro importante dentro de un proceso deportivo que apenas comienza. Su historia también refleja el valor de acompañar a los niños en sus intereses, brindarles oportunidades de formación y ayudarlos a confiar en sus capacidades.
Antes de despedirse, dejó un mensaje para los niños de su municipio: “ustedes pueden levantar pesas, practicar atletismo, todo lo que ustedes quieran, pero nunca digan que no pueden”.
La frase resume el camino que recorrió para llegar al oro: comenzó con miedo, decidió intentarlo y terminó demostrando que podía lograrlo.
Carepa, escenario del talento deportivo de Antioquia
La participación de María Salomé hizo parte de la final departamental de los Juegos Deportivos Escolares 2026, “Sueños de Ganadores”, que celebran su edición número 36 y reúnen a estudiantes deportistas de diferentes municipios de Antioquia.
La halterofilia fue una de las disciplinas que abrió las competencias en Carepa, municipio de Urabá que recibió a los participantes en esta fase departamental.
El triunfo de la joven deportista pone en evidencia el talento que se forma en los municipios de la región y el potencial de los escenarios escolares para impulsar nuevas generaciones de deportistas.
María Salomé Ávila Cuesta volvió a Turbo con una medalla de oro y un mensaje sencillo: el miedo no tiene que ser el final del camino; a veces, es el primer paso para descubrir de qué somos capaces.









































