La menor permanecía en cuidados intensivos por una grave condición cardíaca. Su familia había solicitado a la Nueva EPS gestionar con urgencia su remisión a un centro especializado en Bogotá y también había hecho un llamado público al presidente Abelardo De La Espriella.
La lucha de una familia por conseguir atención médica especializada para Luciana Rojas, una bebé de apenas ocho meses, terminó en tragedia. La menor falleció este sábado 5 de septiembre en Neiva, Huila, mientras permanecía internada en una Unidad de Cuidados Intensivos y su familia esperaba concretar un traslado urgente a Bogotá.
Luciana permanecía hospitalizada en la clínica Medilaser de Neiva, donde estaba intubada debido a la gravedad de su condición. La bebé había sido intervenida de urgencia tras presentar una cardiopatía dilatada y una severa disfunción cardíaca, patologías por las que requería atención de alta complejidad.
Ante el deterioro de su estado de salud, sus familiares buscaban que fuera remitida a un centro especializado en Bogotá, entre ellos la Fundación Cardioinfantil, con el propósito de que pudiera recibir la atención cardiovascular requerida.
La familia pidió ayuda para acelerar la remisión
Durante los últimos días, los familiares hicieron pública la situación de Luciana a través de redes sociales y medios de comunicación. Según su versión, habían solicitado a la Nueva EPS gestionar y autorizar con urgencia el traslado de la menor desde Neiva hacia Bogotá.
La angustia de la familia aumentaba porque, según los reportes conocidos, el estado de salud de Luciana continuaba deteriorándose mientras esperaban que se concretara la remisión. Sus allegados insistieron públicamente en que el tiempo era determinante debido a la condición crítica de la bebé.
En medio de la situación, la familia también difundió un video en el que hizo un llamado directo al presidente Abelardo De La Espriella, solicitando ayuda para agilizar la atención especializada que necesitaba la menor.
Una tragedia que ya había golpeado a la familia
El caso tiene además un doloroso antecedente familiar. Diversos medios reportaron que una hermana mayor de Luciana también falleció a los ocho meses de edad, luego de enfrentar una condición cardíaca similar.
Este antecedente hizo aún más angustiosa la situación para los padres y demás familiares, quienes recurrieron a diferentes mecanismos y llamados públicos con la esperanza de lograr que Luciana recibiera atención especializada antes de que su condición continuara agravándose.
Finalmente, el fallecimiento de la bebé fue confirmado durante la noche del sábado 5 de septiembre.
Surgen interrogantes sobre el proceso de remisión
La muerte de Luciana ha generado cuestionamientos sobre el proceso de remisión y acceso oportuno a servicios médicos especializados para pacientes en condiciones críticas.
Hasta ahora, la información conocida públicamente recoge principalmente las denuncias y solicitudes realizadas por la familia sobre la necesidad de acelerar el traslado. Una eventual responsabilidad de alguna entidad o persona por lo ocurrido deberá ser establecida mediante las investigaciones y verificaciones correspondientes.
El caso vuelve a poner sobre la discusión pública las dificultades que pueden enfrentar pacientes y familias cuando requieren atención de alta complejidad y deben ser trasladados a otras ciudades para acceder a servicios especializados.
Por ahora, la muerte de Luciana deja una profunda tragedia para su familia y nuevos interrogantes sobre las respuestas del sistema de salud ante situaciones en las que, como insistieron sus allegados durante los últimos días, cada hora puede ser determinante.









































