Con 13 años, el joven deportista de Turbo llegó a la final nacional de los Juegos Intercolegiados en Girardota después de prepararse en las aguas del río y el mar. Su historia también pone sobre la mesa el sueño de contar con una piscina para la formación de nuevos nadadores en Urabá.
Juan Esteban García Córdoba tiene 13 años, nació en Turbo y encontró en el agua una de sus grandes pasiones. Sin una piscina para realizar su preparación habitual, el joven ha convertido el mar y el río Atrato en sus escenarios de entrenamiento, una experiencia que lo llevó hasta la final de los Juegos Intercolegiados disputada en Girardota, Antioquia.
Su historia fue destacada por Indeportes Antioquia, que relató cómo Juan Esteban combina su actividad deportiva con la pesca de anchoa, jaiba y róbalo, productos que ayuda a llevar a un restaurante de su municipio natal.
Su preparación ha sido poco convencional. De acuerdo con el relato publicado por Indeportes Antioquia, el joven acostumbraba desplazarse hasta la desembocadura del río Atrato para nadar contra la corriente hasta sentirse cansado. También entrena en el mar, enfrentando las condiciones propias de las aguas abiertas y las olas.
Al llegar a la competencia en piscina, algunas situaciones propias de su falta de experiencia en este tipo de escenarios le jugaron en contra. En dos de sus primeras pruebas fue descalificado: en una de ellas por no tener claridad sobre el momento de la salida y en otra porque buscó terminar rápidamente la competencia.
Sin embargo, esas dificultades no impidieron que mostrara sus condiciones. Juan Esteban compitió en los 100 metros libres y los 50 metros pecho, pruebas en las que terminó en el segundo lugar, de acuerdo con la información difundida por Indeportes Antioquia.
Uno de los momentos más llamativos ocurrió durante la prueba de 1.500 metros. Mientras sus rivales terminaron y abandonaron la piscina, el joven de Turbo continuó nadando hasta completar el recorrido. Permaneció solo en el agua, manteniendo el esfuerzo hasta llegar exhausto a la meta.
Su perseverancia provocó la reacción del público presente en la competencia, que se puso de pie para aplaudirlo y reconocer el esfuerzo realizado durante la prueba.
La historia de Juan Esteban trasciende el resultado deportivo. Su experiencia refleja también las dificultades que pueden enfrentar los jóvenes de municipios como Turbo para acceder a escenarios adecuados de formación deportiva. En su caso, la falta de una piscina no le impidió buscar alternativas y desarrollar su capacidad en el río y el mar.
El sueño del joven es que Turbo pueda contar con una piscina que permita entrenar a quienes tienen interés y condiciones para practicar natación. Una infraestructura de este tipo podría convertirse en un escenario para la formación deportiva de niños y adolescentes de Turbo y otros municipios de Urabá.
Por ahora, Juan Esteban continúa construyendo su propia historia entre el río y el mar. Su participación en los Intercolegiados demuestra que, incluso en medio de limitaciones de infraestructura, el talento y la perseverancia pueden abrirse camino desde las aguas de Urabá.

Foto: Indeportes Antioquia.



























